Cuando Emi y yo nos conocimos, hacía pocos meses que estaba embarazada y quiso que la acompañara en embarazo, parto, lactancia...
Lo primero que me dijo es que no
necesitaba demasiada información, quería que estuviera a su lado para deshacer
sus posibles dudas y miedos. Tampoco iba a hacer una "preparación al
parto" al uso. Y eso ya me dijo mucho de la persona que era...
Mujer consciente, serena, muy
conectada con ella misma. Fue un embarazo y un parto gozoso, a pesar del dolor.
No llegó a la fecha probable de parto. En semana 38 + 6 días comenzó el preparto. Buen llevar de las contracciones. Calma. Confianza. Sonrisas y risas pues, su pareja sabía cómo hacerlo.
Serenidad y manejo del dolor
conforme el proceso avanzaba. Ni rápido ni lento. A su ritmo.
Estando con 6 cm de dilatación
comenzó a referir unos pinchazos muy dolorosos en el pubis. El óxido nitroso no
le hacía nada.
Y me acordé de un texto que había
leído en Istagram un texto de Nazaret OLivera, @comadronaenlaola había comentado que cuando el bebé se
"atasca" en la sínfisis del
pubis, los dolores son insoportables.
Y ahí estaba ella. En la bañera de partos. Queriendo seguir adelante, con el dolor que se estaba convirtiendo en sufrimiento.
Quería un parto fisiológico, ese
era su deseo... Sin embargo, después de varias contracciones insoportables, me
preguntó qué pasaba si se ponía la epidural.
Ternura y compasión sentí en ese
momento.
Porque no pasaba NADA. No tenía
que demostrar nada a nadie. Era humanamente entendible y no tenía por qué
soportar más sufrimiento. Sin duda era la mejor madre para su criatura como fuera
que la pariera.
Tras respirar profundo y unos
minutos de silencio, me dijo que avisara a la comadrona para que llamara al
anestesista.
Con una dosis mínima de epidural,
descansó. Durmió un rato. Su cuerpo se destensó. Y su bebé se recolocó.
Excelente trabajo el de la
matrona sugiriendo posiciones que favorecieran el descenso del bebé. Paciente y
cariñosa con ella, y con nosotros, su pareja y su doula.
Profesional y respetuosa la ginecóloga. Apenas intervino. En todo momento confío en que esta mujer podía parir y esperó pacientemente el momento de dirigir la fase final. Porque en un parto con epidural, los pujos son dirigidos.
La madre estaba consciente y en
continua comunicación con su bebé, hasta que éste comenzó a asomar la cabecita
gracias a la efectividad con que su madre estaba pujando.
Y nació un niño precioso. Y su
madre prorrumpió en llanto de alegría mientras el padre abrazaba la diada mamá
-bebé.
Las lágrimas, como siempre que
veo nacer a una criatura, comenzaban a asomar por mis ojos. Dieciséis horas estuve a su lado, sin
moverme, más que para tomar un café y orinar.
Si no fuera por el movimiento en
la sala de partos...pediatra observando al bebé, ginecóloga revisando el
periné, matrona en sus tareas, auxiliar recogiendo... Si no hubiera sido por
ese trajín, pareciera que el mundo se hubiera parado: una mujer terminaba de
parir, un bebé terminaba de nacer...
Hace diez días que nació este hermoso bebé y la madre me ha dado permiso para publicar este texto.
Con él quiero decir a las mujeres
que el parto ES un momento único en la vida y que, dependiendo de cómo se
enfrenten a él, obtendrán unos resultados u otros.
También la elección del equipo
médico es un factor importante.
Agradezco infinitamente a Estela,
la abuela, aquella mujer que llegó un día a mi formación de doulas para
formarse como tal, con una llamada que no sabía a dónde la dirigía y que le
abrió a un mundo desconocido, por haberle hablado a su hija de mi, de Concha,
la Doula.
Agradezco a esta joven madre que
confiara en mí desde el momento de nuestra primera entrevista.
Agradezco al padre el apoyo, la
aceptación, la entereza con que ha entendido mi trabajo y por estar todo el
tiempo como soporte reconfortante de su pareja, la madre de su hijo.
Agradezco al equipo
médico de Parc Central su profesionalidad, buen hacer y respeto hacia mi ser
doula.
Y agradezco a la Vida por
permitirme ser testigo de tan maravilloso acontecimiento: el nacimiento de una
madre, de un bebé, y de un padre.
Fotografías publicadas con el permiso de la madre y la abuela.





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