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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Dudas, información, refuerzo y apoyo: Doula.



Aunque la figura de la doula no está ni reconocida ni homologada, cada año salen bastantes nuevas doulas a consecuencia de las distintas ofertas de “formaciones” (aquí no voy a entrar pues no es el tema que me ocupa ahora),
Y a pesar de que cada vez se escucha más la palabra y somos más las que nos hacemos visibles a través de las redes sociales, el desconocimiento en torno a lo que somos y lo que hacemos, sigue estando patente aunque, por fortuna también, quien nos conoce nos llama sabiendo bien qué es lo que espera obtener.

De vez en cuando, se pone en contacto conmigo alguna madre para que acuda a prestarle mis servicios en el posparto. La llamada comienza por algunas dudas de lactancia… pero la realidad es que, casi siempre, se trata de una necesidad de información, de refuerzo a sus instintos, de confirmación a que lo están haciendo bien. También hay casos de problemas serios con la lactancia, pero una vez detectados (y para ello tengo la suficiente in-formación) los derivo inmediatamente el profesional competente: a mi hija IBCLC.

A grandes rasgos, una madre puérpera (suelen llamarme con bebés de alrededor de un mes de vida) tiene dudas que necesitan ser escuchadas con seriedad, sin que la juzguen, sin que le den una lección… sin que sean minimizadas.
No voy a entrar si los padres se deberían de haber informado antes o no, no es esta la cuestión, sino que se encuentran con un bebé en los brazos y en muchas ocasiones, no saben qué hacer.
Temas en torno al sueño, al paseo, al baño… a la frecuencia de las tomas, a si han de eructar, a cómo ponerlos en la cuna… sobre porteo, colecho, crianza en brazos, alimentación complementaria, vuelta al trabajo… cualquier cosa simple pero que en estos momentos supone un mundo para algunos padres primerizos e inexpertos.

Y llaman a una doula porque ¿a qué profesional pueden acudir?

Me contaba una mami que, cuando su nene tenía diez días se sentía desbordada. Le dolían los pezones, no dormía, creía que todo lo hacía mal… Con su madre no podía comentar porque estaba en la época de cuando ella nació, y no era eso lo que ella quería hacer con su hijo. Sus amigas aún no eran madres y en su pueblo no había grupos de apoyo ni nada similar.
No conocía a nadie que pudiera ir a su casa y en la intimidad del hogar, comentar estas “naderías” que le estaban agobiando. Y a su pareja, también.
Acudió al pediatra y éste le dijo que “no podía perder el tiempo en esas tonterías, que si el niño estaba sano, lo demás qué importaba y que se apañara como pudiera”.
Pidió cita con su matrona en el centro de salud y ésta le dijo que “tenía su tiempo ajustado para atender casos de necesidad real”.

Me decía que buscó en Internet. Y le apareció la palabra doula. Y supo que eso era lo que ella estaba necesitando. Y contactó conmigo.

Cuando fui a visitarla estaba con su pareja, pasé con ellos casi dos horas, escuchando, viendo las tomas, la postura... preguntas que en condiciones normales el sentido común nos lleva a solucionar, pero que en un estado de vulnerabilidad tal como es el puerperio, tal vez no somos capaces de resolver: la temperatura de la habitación, si utilizar jabón para el baño, si usar pañales de tela o de celulosa… Cuestiones que, puede que para alguien no sean propias de una doula pero que desde la escucha, la información y la experiencia se resuelven fácilmente, con empatía y desde ese apoyo emocional al que SIEMPRE hacemos referencia.
Casi dos horas en su casa, el tiempo del trayecto y billete de ida y vuelta en el tren, a unos 30 km de Valencia… algo que evidentemente merece un tratamiento económico. Y que me llega a través de menos de 20 €/hora.

No sé si algún profesional de la salud, de la relación de ayuda,  está dispuesto a invertir su energía, su tiempo, sus palabras a cambio de esta cantidad…  No tengo ni idea a cómo se cotizan las horas de profesionales universitarios, cualificados y colegiados. Pero desde luego que debe de ser una cantidad sustanciosa, por prestigio, por caché de la profesión en sí.

Cuando se comenta por ahí que las doulas estamos ocupando el puesto de ciertas profesiones, me gustaría unir a todas estas personas, a estas madres y padres que no han sido atendidos “por no hacerles perder su tiempo” y que han recurrido a una doula.  Y a quienes directamente han elegido a una doula por las características de esta profesión.
Nadie va a convencerme de que lo que hago no está bien. Por “suerte” hay personas, madres y padres que me recuerdan que el sitio donde estoy es el correcto. Y que si soy doula es porque… ¿tal vez hacemos falta?

Y no es ego,  ni falsa modestia, nada de eso.  
Ayer, cuando salí de visitar a unos papás con un bebé de 15 días, el padre me despidió con un abrazo y estas palabras “con el papel tan importante que hacéis las doulas,  no comprendo cómo no estáis en la Seguridad Social y en todos los hospitales”.
Ni él ni su pareja son tontos, no estaban coaccionados, ni fueron engañados. Buscaron a una doula porque sabían lo que les podía ofrecer.

No han sido los primeros en llamarme, ni serán los últimos... espero.   A todos ellos, a los que han venido y a los que vendrán, gracias. 


4 comentarios:

  1. Que suerte que exista la figura de la doula! me gusta mucho lo que haces. Gracias por toda la información que compartes.

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    1. Tus palabras me reconfortan y me animan a seguir en ello. Gracias a ti por expresarlo.

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  2. Me he encontrado con alguna nueva doula que con el cursillo rápido ya se arroga el título con alrededor de 20 años y me he quedado loca.
    Dónde esté una mujer con tu experiencia, que se quite todo lo demás.
    Me encanta tu blog :)
    En febrero nacerá mi primer hijo.
    Eva, 15 semanas

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    1. Soy sabedora de eso que comentas. Algunas mujeres creen haber encontrado en esto un filón, pero andan muy equivocadas. Porque si no se ama este trabajo y se lleva con cordura y honestidad, rápidamente se les ve el plumero. Y las madres, siempre lo digo, no sois tontas, por lo que espero y deseo que sepáis elegir aquello que es mejor para vosotras.
      No quiero decir que mujeres jóvenes no puedan ser doulas, pero la madurez y la experiencia, aportan un grado.
      Muchas gracias por tus palabras, te deseo un , feliz parto, vive a tope cada segundo con tu bebé.ahora en estado intrauterino y luego, a partir de su primer momento de vida.. y por siempre.
      Un abrazo.

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