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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

domingo, 15 de febrero de 2015

Mis últimas palabras en torno a este tema


Gracias a que este fin de semana de formación ha sido realmente nutritivo, gracias a que he estado con una psicóloga y una matrona cercanas, profesionales y muy empáticas, me encuentro con ánimos para escribir estas letras, tal vez las últimas… porque estoy realmente agotada moralmente.

Quiero decir, antes de continuar, que considero que la matrona es la profesional cualificada para atender el parto normal, ya sea en hospital o en casa. Que considero importante la atención y el cuidado que proporcionan. Y que considero que, posiblemente, sea la profesión más bonita del mundo: ser testigos de la continuidad de la Vida es un regalo maravilloso. Por tanto no tengo ninguna animadversión hacia ellas como personas individuales. Otra cosa es lo que a través de un colectivo y desde lo que supone la fuerza del grupo, se puede llegar a hacer.

Dicho esto, intentaré ser concisa.

Dos personas me han dicho en esta semana que por escrito doy la imagen de ser muy… borde,  y lo lamento porque para nada soy así ni es esa mi intención. De hecho, una de ellas me ha conocido personalmente y me ha dicho que no tengo nada que ver a cómo se me percibe a través de la palabra escrita, lo cual hace que me plantee si realmente es lo que yo digo… o lo que la otra persona, percibe.
   
Sé que algunas matronas están molestas conmigo. Sé que la entrada anterior a ésta se está comentando por muchos sitios, por grupos, por colectivos, que se me menciona por aquí y por allá. Algunas matronas, también, han dejado comentarios en mi blog que cuando termine de sacar esta entrada voy a responder. Comentarios, algunos desagradables pero que a pesar de todo, publico y contesto. Y puedo llegar a comprender su malestar porque yo estoy en la misma situación pero a la inversa defendiendo aquello que hago y en lo que creo, con la única diferencia de que yo no he insultado a ninguna matrona en sus páginas personales, en sus perfiles de facebook,  en sus correos privados… sin embargo, yo sí he recibido escritos desagradables y amenazas. Diferencia importante que demuestra hasta qué punto la situación se está sacando de su sitio.

No me gusta emplear la palabra lucha porque implica que alguien debe de perder y considero que en el peor de los casos, quien pierde son las mujeres, las madres. Estas diferencias de opiniones, estos miedos, estas acusaciones, surgen desde el desconocimiento, estoy segura de ello. Y espero que algún día se alcance un entendimiento pues, aunque es posible que yo no llegue a disfrutar de ello, tengo dos nietas y creo que si deciden ser madres deberán de tener todo el derecho a elegir por quien quieren estar acompañadas en sus partos, además de por su matrona.

Poco más quiero añadir, excepto que como en todas las profesiones, hay matronas que hacen muy bien su trabajo y quién no. Testimonios de partos contados por las propias madres hay bastantes, solamente es cuestión de leerlos. Y no se puede juzgar a un colectivo porque una persona no haya hecho bien su trabajo...
Sin embargo, por suerte para mí y para las madres a las que he acompañado en sus partos,  las matronas con las que he tenido el privilegio de compartir nacimiento, han sido de las mejores, de las más respetuosas, profesionales como la copa de un pino, y amorosas y empáticas por encima de todo.

Tengamos cordura, enterremos las hachas de guerra y trabajemos por cambiar el nacimiento, porque como dice Michel Odent, cambiaremos el mundo.

Desde ahora mi palabra va a quedar callada, no tengo más que añadir. Quien quiera algo de mí, que me busque. Si una matrona quiere saber qué hago, que me contacte. Si una madre quiere que la acompañe, ya sabe donde estoy.
Francamente, estoy cansada. Se acabó la estrategia, ahora, cada palo que aguante su vela.



2 comentarios:

  1. ufff amama, corroboro que no eres borde, para nada, si eres la amabilidad y sonrisa en persona!! pero claro, escrito, no se te ve! tendría que ser video blog (pero no se te ve ni a ti ni a nadie, no es lo mismo escrito que visto y oido). Las que escribieron cosas desagradables, pues imagino que no serán así....Yo te doy todo mi apoyo, y entiendo perfectamente lo que quieres decir, y ojalá ojalá hubiera tenido junto con mis matronas (maravillosas, un encanto, dulces, atentas, profesionales... pero con un ratio de 1:10) una doula conmigo, que seguramente todo hubiera ido igual, pero los nervios, los miedos, los días malos y cansados hubiera estado conmigo. Y hubiera sido el tándem perfecto - y yo, una privilegiada.
    un beso fuerte, Concha.

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  2. Laura Fabra Perales17 de febrero de 2015, 14:45

    Todo mi apoyo en estos momentos dificiles

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