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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

jueves, 30 de junio de 2011

Vínculo materno-infantil


«Cuando no se ha podido establecer el vínculo afectivo, sobre esa relación pende, como una sombra, una inexplicable falta de intimidad» 

Crear vínculos es bastante sencillo, pero no siempre fácil; puede ocurrir, pero igualmente, puede que no ocurra y, por muy extraordinario que parezca, algunos han entendido mal el concepto y lo hicieron parecer innecesario.
Crecer desde la amorosa conexión de corazones que une a los padres con las madres va a ser el punto de partida del nuevo vínculo amoroso que van a tener ellos con los bebés que co-crean. Cuando tiene lugar la concepción los padres dirigen sus pensamientos de forma natural hacia el futuro bebé. Incluso cuando inicialmente están sorprendidos por el embarazo (caso bastante frecuente), normalmente se adaptan con rapidez a la nueva situación, abrazan al bebé emocionalmente, lo celebran y empiezan a organizar sus vidas en función de este gran acontecimiento. El término científico utilizado para este proceso es el de crear vínculos.

martes, 28 de junio de 2011

Mujer





Mujer saliendo,
mujer entrando,
mujer recogiendo,
mujer preparando,
¿no te estás equivocando?


Mujer atada,
mujer maltratada,
mujer cansada...
quiérete y serás amada

Mujer callada,
mujer parada,
mujer florero...
¿dónde viven tus sueños?

Mujer gestando,
mujer pariendo,
mujer lactando,
mujer criando...
pregúntate si lo estás disfrutando

Mujer atenta,
mujer contenta,
mujer dispuesta,
¿tienes miedo a mostrarte completa?

Mujer abierta,
mujer curiosa,
mujer hermosa,
mujer creando,
mujer soñando...

Mujer ¡despierta!
¿qué estás buscando?

                                                                               MERCHE ESCURSELL

domingo, 26 de junio de 2011

Hombre sabio



Le atribuyen esta despedida a Gabriel García Márquez... Desconozco si es cierto o no, en cualquier caso considero que son palabras de un hombre sabio. 


"Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. 

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. 

martes, 21 de junio de 2011

EXUBERANCIA




Creo que sobran las palabras, pero por si alguien desconoce la belleza de la flor de cactus, he aquí una muestra.


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Y es que me gusta compartir las cosas hermosas... 
¡FELIZ VERANO!

sábado, 18 de junio de 2011

Cuatro acuerdos



Desde que me lo regalaron en diciembre de este año pasado, es la cuarta vez que lo leo.  Se trata de un libro pequeño, de los denominados de “autoayuda”. ¿Será porque no me termina de quedar claro del todo?

En una de mis entradas hablaba del poder de las palabras. Y es algo en lo que estoy trabajando, precisamente por eso, por la fuerza que tienen.  Por la magia que poseen o por el poder de destrucción que arrastran. Mediante el poder de las palabras un hombre, en Alemania,  manipuló a un país lleno de gente inteligente y condujo a muchos a la muerte. Con la fuerza de sus palabras Gandhi creó un gran movimiento pacifista con el que se enfrentó a los poderes establecidos. Todos los días escuchamos palabras cargadas de cólera y palabras llenas de amor. Hacer la elección solo nos corresponde a nosotros.  Este es el primer acuerdo: ser impecable con las palabras.

Cuántos malos rollos, cuantas disputas, cuantas peleas familiares, cuantas situaciones dramáticas se evitarían si nos diéramos cuenta de que no siempre hablan de nosotros.  Y es que desde nuestro ego, nos erigimos centro de atención. Porque no estamos educados para reconocer nuestros valores, porque no nos han enseñado a amarnos como somos. Por eso, en ocasiones a la mínima situación incomprendida  ¡saltamos! Creemos que están hablando de nosotros sin saber. En ello ando también con el segundo acuerdo: no tomar nada personalmente.

Dejar volar la imaginación y suponer ¡en cuántos líos nos podemos meter!  Con lo sencillo que sería ir de cara, preguntar, aclarar los hechos.  Si nos enteramos de algo que se dice, que alguien ha hablado, algún comentario… pensamos que hablan de nosotros.  Damos las cosas por hecho porque las suponemos. “Arreglamos” la vida de los demás suponiendo… y nos equivocamos. Cuántos disgustos ahorraríamos si no anticipáramos acontecimientos. El tercer acuerdo trata de esto: no hacer suposiciones.

En muchas situaciones nos embarcamos en historias de caballerías. Queremos abarcar, tenemos necesidad de hacer. Acudimos aunque no nos llaman. Y nos desgastamos. Nuestra condición física y emocional no está siempre en las mismas condiciones, no nos sentimos igual al levantarnos llenos de energía que por la noche tras una jornada, cada cual con sus circunstancias.  Aún así, nos cuesta parar, nos seguimos exigiendo, pese a quien pese y aunque sea a costa de nuestra salud física y emocional.  ¿No sería mejor darnos cuenta de hasta dónde podemos llegar?  En otras ocasiones se da justo lo contrario, nos lamentamos de una situación en la que no hacemos nada, en la que no tomamos decisiones… y esperamos a que sea el tiempo quien lo solucione, arrastrando frustraciones, culpas y reproches.  Como en el término medio está la virtud, en eso consiste el cuarto acuerdo: hacer lo máximo que se pueda.  Ni más, ni menos.

Desconozco cuantas veces más lo voy a leer, seguro que serán las necesarias.  Porque serán las que necesite en este continuo aprendizaje de Vida.  Como dicen nuestros mayores, muriendo y aprendiendo.



lunes, 13 de junio de 2011

Niño triste


A diario nos encontramos ante situaciones en las que no sabemos qué hacer. Momentos en los que el instinto nos dice ¡haz algo! Pero en los que el razonamiento lógico, la “buena educación” y las normas no nos permiten actuar.
Y son cosas cotidianas, no son momentos históricos, sino algo que en el día a día vemos, y algo que nos deja… tocados. Al menos a mí me pasa.

Cuando veo a un bebé en una colgona, colocado al revés de forma que su espalda sufre y está recibiendo una cantidad de estímulos que no le corresponden todavía. Cuando veo a un bebé, a un niño llorando desconsoladamente porque no lo cogen al brazo.  Cuando veo a una mujer embarazada fumando. Cuando veo a una persona muy mayor que ha ido a la guardería a por su nieto o a por su nieta y utiliza el chantaje emocional para que le dé la mano… Situaciones, ya digo, en las que quizás intervendría pero… no "me toca".

El otro día, sin ir más lejos, presencié un suceso que me dejó mal.  Estaba un niño de unos cuatro años jugando con sus muñequitos de goma, pequeños animalitos. Los lanzaba al aire con fuerza y los volvía a recoger. Así se entretenía la criatura. En una de las ocasiones, uno de los cacharrines fue a parar a la frente de su padre y le hizo una pequeña herida con uno de los cantos de la figurita. El buen hombre le lanzó al niño una serie de improperios que el crío se quedo parado. ¡Mira qué me has hecho! ¡Me has hecho sangre! ¿Eres idiota o qué?... y así.  Yo fui testigo y no pude intervenir.  No era hijo mío y el señor era su padre.

El niño se quedó triste, supongo yo que pensaría que no era su intención lastimar a su padre. Supongo yo que pensaría que no era para tanto. Supongo yo que pensaría que si él no era idiota… ¿por qué su padre se lo preguntaba?

Y es que volvemos a repetir patrones. Seguramente a este padre le decían esas palabras. Seguramente sus padres no supieron más y no tuvieron la paciencia de ponerse con él para jugar compartiendo momentos. Seguramente este padre no sabe más. ¿Pero hasta qué punto este niño tiene que soportar este trato?
¿Hasta qué punto me tengo que callar ante situaciones como ésta y/o similares? La verdad es que no lo sé. Ya me gustaría…


viernes, 10 de junio de 2011

La muerte


Hace algunos años estuve interesada en algunos temas relacionados con la muerte. Me aterrorizaba el pensar que algunos de mis seres queridos se pudieran morir, que a mis hijos les pudiera suceder algo.
Comencé a leer a la Dra. Elizabeth Kübler-Ross, su libro La rueda de la vida me impactó y seguí con otros de la misma autora.  Compré el Bardo Thodol o Libro tibetano de los muertos.  Leí Lazos de amor y otros de Brian Weiss , Vida después de la vida, de Moody Raymond. Y algunos más que cayeron en mis manos…

Algo de serenidad, de aceptación, pude obtener con estas lecturas y me relajé en el tema.  Desde entonces ha trascurrido el tiempo y he despedido a algunos seres queridos con la tranquilidad y la paz necesaria para asumir que sólo es un cambio de estado. No quiere decir que no extrañe su presencia, pero eso es cuestión de  apego… y de cariño aún a pesar de la ausencia.

Este fin de semana he vuelto a las andadas.  He asistido a un seminario sobre la muerte y sobre el acompañamiento en un proceso de duelo, básicamente ante la pérdida de un bebé nonato o recién nacido.  Y aunque sin duda la muerte de un niño, de un hijo, es lo más duro de asumir, creo que el haber hecho aquellas incursiones en el tema me ha aportado la calma necesaria para poder asistir.

Ahora me reafirmo en que todos los días nos enfrentamos a la muerte desde distintos planos.  La niña que tras su primera menstruación muere como tal para dar paso a la mujer.  La madre que en su parto consciente se siente morir para dar vida a su hijo. El abandono de normas, creencias, actitudes, pensamientos… que mueren para dar paso a otro ser distinto y renovado. 

Y la muerte física, esa gran señora con la que convivimos codo a codo sin querer mirarla como si así pudiéramos negarla,  el abandono de este cuerpo, el cambio de estado, de plano. Algo temido pero que es una de las dos únicas verdades que tenemos: nacer y morir. Y es que en nuestra cultura se esconde, se amaga… no queremos hablar de ella, no la mencionamos ante nuestros niños, mentimos cuando nos preguntan… la ocultamos. 

Recuerdo en Un mundo feliz donde a los niños se les lleva con las personas que comienzan su proceso, con las personas que ya no van a estar… en Sinuhé el egipcio donde, igualmente,  a los niños se les lleva a la casa de la Muerte, para que se familiaricen con lo que es. Claro, que sólo son novelas… pero creo que si desde niños aprendiéramos a entender este proceso de despedida, cada cual desde su perspectiva, desde sus creencias, pero aceptándolo como tal, luego no llegaríamos a sufrir tan inconsolablemente y el duelo sería un proceso  de rechazo, de rabia, de dolor, de despedida y de aceptación, los cinco pasos que describe la Dra. Kübler-Ross a través de su experiencia.

Estos son pensamientos míos en voz alta... Y aún así, puedo ponerme en la piel de cada persona ante este sentimiento de tristeza y desolación, puedo sentir su dolor como mío.  Lo sé, lo he vivido. Y es por ello que he realizado este seminario, intentando obtener las herramientas necesarias y poder estar ante situaciones de tránsito doloroso donde lo único que puedo aportar es mi cariño, mi silencio… y mis abrazos.

martes, 7 de junio de 2011

Habiba


Estos días otra triste noticia recorre el mundo de la maternidad.  A Habiba, una joven madre que amamanta la han separado de su hija de 15 meses.  
Son cosas que no se comprenden, pero desde luego otra vez más vemos lo mal diseñadas que están ciertas normas, porque esta determinación se ha tomado desde el Instituto Madrileño del Menor y la Familia. Una entidad que supuestamente debería estar al día de las recomendaciones de la OMS en lo referente a salud integral, a la mejor forma de atender a unos niños que ya por su situación, sufren lo indecible.  Muy fuerte y muy triste me parece esta determinación.
No poseo más datos que los que conozco a través de otros blogs, de otras páginas.  La madre al borde de la desesperación y de una mastitis.  La niña, hija de mi alma, con una angustia de la separación que deseo, con todo mi corazón, no le deje huella.

Desde aquí mi apoyo, mi más sentido dolor y todo mi ánimo para que las personas que tienen el poder y que pueden hacer algo al respecto… lo hagan sin trabas y lo más rápido posible.

Habiba, como mujer y madre lo merece.  Su hija, pequeña e indefensa, además de merecerlo, LO NECESITA.     


Algunos enlaces a este tema.    

 http://anda-si-es-mama.blogspot.com/2011/06/ahora-resulta-que-dar-el-pecho-es.html

http://acgementucorazn.blogspot.com/2011/06/habiba-historia-de-una-injusticia.html

http://www.amormaternal.com/2011/06/madre-lactante-separada-bebe-amamantar.html

http://www.babyradical.es/blog/2011/06/04/que-el-immf-permita-que-habiba-amamante-a-su-nina-ya/

http://creciendocondavid.blogspot.com/2011/06/estamos-con-habiba.html

http://monitosyrisas.com/index.php/2011/06/el-caso-habiba-continuacion/

http://bebeagogo.wordpress.com/2011/06/04/el-immf-separa-una-madre-de-su-hija-de-15-meses-por-amamantarla-ayudemos-a-solucionar-la-situacion/

http://caricia3c.wordpress.com/2011/06/05/el-immf-decide-separar-a-habiba-joven-madre-marroqui-de-su-bebe-de-15-meses-por-continuar-con-lactancia-a-demanda/

http://blogelpartoesnuestro.com/2011/06/05/todas-somos-habibi/

http://habichuelasmagicas.wordpress.com/2011/06/04/yo-tambien-soy-habiba/                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       

lunes, 6 de junio de 2011

Ponte en su piel

Campaña “Ponte en su piel”- Mañana es el día

"Piel con piel", desde el primer momento, también en la cesárea.
Queremos recordaros la invitación a la gran acción nacional e internacional que hemos organizado para mañana, con motivo del Día de los Derechos del Nacimiento. En una colaboración entre La Plataforma pro Derechos del Nacimiento y la asociación El Parto es Nuestro se proyectará la película “Restaurar el paradigma original” del Dr. Nils Bergman en más de 40 lugares de España y Portugal, y varios más en Latinoamérica. A continuación se abrirá un debate entre los asistentes de cada uno de los lugares donde se proyecte.
 !Os esperamos!

Después de nacer...

La hora siguiente al nacimiento es, sin duda, una de las fases más críticas en la vida de los seres humanos. No es por casualidad que todos los grupos humanos han molestado de forma rutinaria los procesos fisiológicos durante este corto período de tiempo a través de rituales y creencias. Nuestros entornos culturales están determinados en gran medida desde el principio de la interacción madre-recién nacido

Efectos conductuales de las hormonas
Hoy en día estamos en disposición de explicar que todas las hormonas liberadas por la madre y el feto durante la primera y la segunda fase del parto aún no se eliminan en la hora siguiente al parto. Todas ellas juegan un papel específico en la interacción madre-recién nacido. Hasta hace poco ni siquiera se sospechaban los efectos conductuales de estas hormonas. La hormona clave implicada en la fisiología del parto es sin duda la oxitocina. Sus efectos mecánicos son conocidos desde hace mucho tiempo (efectos en las contracciones uterinas para el nacimiento del bebé y la expulsión de la placenta, en las contracciones de las células mio-epiteliales del pecho para el reflejo de expulsión de la leche).
oxitocinaLa oxitocina es la hormona típica del altruismo, y está presente en cualquiera de las facetas del amor que se quieran contemplar. Esta información resulta ser muy importante cuando uno sabe que, según los estudios suecos, es justo después del nacimiento del bebé y antes de la expulsión de la placenta cuando las mujeres tiene la capacidad de llegar a los niveles máximos de oxitocina. Igual que en cualquier otra circunstancia (por ejemplo, relaciones sexuales o lactancia) la liberación de la oxitocina es altamente dependiente de factores ambientales. Es más fácil si el sitio es muy caluroso (para que el nivel de hormonas de la familia de las adrenalinas quede lo más bajo posible). También resulta más fácil si la madre no tiene otra cosa que hacer que mirar a los ojos del bebé y sentir el contacto con su piel sin ninguna distracción.
La oxitocina no se libera jamás de manera aislada; siempre forma parte de un equilibrio hormonal complejo. Éste es el motivo por el que el amor tiene tantas facetas. En el caso particular de la hora siguiente al parto, en condiciones fisiológicas, el nivel máximo de oxitocina está asociado con un nivel alto de prolactina, la cual también se conoce bajo el nombre de la hormona de la maternidad. Ésta es la situación más típica de expresar amor a los bebés. La oxitocina y la prolactina se complementan una a la otra. Además, los estrógenos activan los receptores de oxitocina y prolactina. Siempre tenemos que pensar en términos de equilibrio hormonal.

domingo, 5 de junio de 2011

Cesárea



“Después de la cesárea: curando la herida emocional”, por Ibone Olza

Se estima que aproximadamente una de cada cinco o de cada cuatro mujeres españolas dan a luz por cesárea. En la mayoría de los casos la intervención se decide de manera urgente por problemas en el parto.
Esto conlleva que se puedan dar situaciones deverdadero estrés o incluso miedo por la vida de la madre o del niño. Por eso la recuperación es lenta y no sólo depende de los aspectos físicos.También hay que cuidar el lado psicológico.
Algunas madres aceptan bien la intervención y se recuperan sin problemas. Pero para otras mujeres el impacto puede llegar a ser muy fuerte, aunque raramente lo llegan a hablar porque se sienten culpables de no estar felices en el nacimiento de sus hijos.
Nunca imaginé que pudiera tener problemas para parir. Despues de 6 horas de parto dijeron que la vida del niño corría serio peligro. Pasé mucho miedo, incluso pensé que me iba a morir. Mi marido tuvo que esperar fuera. Nada más nacer se llevaron a mi hijo, apenas lo di unos segundos. Mientras me cosían me sentí tremendamente triste y sola, los profesionales apenas me dijeron unas palabras.
M.P.
Las circunstancias que rodean una cesárea pueden ser muy estresantes para la mujer y para su pareja. Toda situación de riesgo vital conlleva un estrés psicológico grave. A veces los profesionales de la salud no son conscientes del sufrimiento psicológico que estas situaciones pueden generar.
Muchas mujeres que han tenido una cesárea urgente cuentan cómo en las semanas o meses que han seguido al nacimiento han revivido los momentos del nacimiento en su cabeza como si de una película se tratara.
A menudo pueden experimentar además tristeza o rabia, pero puede ser que no exterioricen estos sentimientos ya que los que le rodean suponen que está feliz porque que ha sido madre. Empezar a exteriorizar estos sentimientos de tristeza es el primer paso hacia la recuperación. Por otra parte, si la mujer ya sabía que el niño iba a nacer por cesárea probablemente la intervención haya sido menos traumatizante.
Pensaba que sería el día más feliz de mi vida y fue uno de los peores. Cuando me llevaron a la habitación ni siquiera tenía ganas de ver a mi hija. Creo que soy una mala madre por no estar feliz a pesar de tener una niña preciosa.
M.C.
El tener que dar a luz por cesárea puede suponer una pérdida: el nacimiento soñado no ha sido como se pensaba. (esto también puede suceder cuando el parto, a pesar de ser vaginal, ha sido traumático).
Incluso cuando la cesárea ha permitido que el niño nazca sin problemas la madre puede estar triste por no haber tenido un parto natural. Esta tristeza no significa que no quiera al hijo cómo la que más.
Otro factor que puede incrementar la tristeza es la propia debilidad que la operación genera. Una cesárea es cirugía mayor abdominal y encima nada más salir de la anestesia hay que ocuparse de un recién nacido. Si encima se ha perdido mucha sangre en la intervención, y si en la clínica la madre no consigue descansar bien, la situación de agotamiento hace que todos los sentimientos de tristeza aumenten, pudiendo llegar a causar una clara depresión.
Me siento fracasada y frustrada por no haber parido. Por ridículo que parezca también pienso que he decepcionado a mi marido. Creo que la culpa fue mía por no haber hecho una buena preparación al parto.
El parto es mucho más que la llegada al mundo de un hijo. Es también un momento crucial en la vida de muchas mujeres. Desde que tenemos la primera regla se nos dice que así podremos tener hijos y el parirlos es algo innato en nosotras. El tener que parir por cesárea puede motivar que la mujer sienta que su cuerpo le ha fallado o incluso que es culpable de no haber cuidado bien al hijo que llevaba dentro.
Estos pensamientos pueden ser obsesivos: continuamente se le da vueltas al tema pensando qué se podía haber hecho para que las cosas fueran de otra forma. Una forma de aliviar estos sentimientos es hablar con los profesionales que atendieron el parto o incluso con otros médicos o matronas que pueden ayudar a entender mejor lo que sucedió.
Muchas veces el padre también se ha llevado un buen susto y puede estar preocupado por la recuperación de su mujer o por los futuros embarazos. O puede ser que no entienda la tristeza de su mujer si el niño está perfectamente. Compartir estos sentimientos en la intimidad permite aliviar los sentimientos de culpa y aceptar que ser padre o madre es en la realidad más complejo que en los sueños pero también mucho más enriquecedor.
Deseamos más hijos, pero yo me siento incapaz de volver a pasar por una experiencia así. Sólo de ver el hospital se me pone la carne de gallina. No sé si algún día superaré esta situación.
Hablar de todos los sentimientos que rodean una cesárea o un parto traumático facilita el ir curando la herida emocional.
Los motivos que generaron una primera cesárea no tienen porque repetirse. Con el tiempo, el apoyo de la pareja y con la información adecuada se puede poner la experiencia en perspectiva.
La lactancia y el ver crecer al hijo o hija son desde luego ayudas valiosísimas para superar el trauma. Aunque el siguiente embarazo puede estar marcado por el miedo a que se repita, el ir hablando del tema y el apoyo de la comadrona o el ginecólogo sirven para poder afrontar el nuevo nacimiento sin miedos. Si los profesionales no muestran este apoyo puede ser beneficioso el buscar una segunda opinión o incluso el cambio de equipo médico.
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Ayudan a superar la cesárea:

  • Descanso y tranquilidad. Cuando alguien está convaleciente de la operación no debería estar pendiente de recoger la casa para recibir a las visitas. Por eso puede ser aconsejable posponer las visitas hasta que el bebé ha cumplido un mes, por ejemplo, y dedicar todo el tiempo posible a descansar.
  • Hablar con los profesionales y preguntar todas las dudas concernientes a la operación. Incluso si la madre estuvo despierta durante la cesárea puede no recordar muchas de las cosas acontecidas. Si es difícil localizar al profesional que atendió el parto siempre se puede solicitar un informe detallado o una copia del historial médico.
  • Reconocer y aceptar los sentimientos de pérdida o de tristeza si están presentes. “Lo importante es que el niño está bien” es uno de los comentarios más repetidos tras una cesárea. Claro que sí, pero también es importante reconfortar a la madre y aceptar su frustración si ella la siente así.
  • Hablar con mujeres que han pasado por una experiencia similar produce un alivio importante. En internet existen foros para apoyar a mujeres que busquen apoyo para superar esta experiencia.http://www.elistas.net/lista/apoyocesáreas.
  • De cara a siguientes embarazos, saber que no tiene porque volver a suceder. Se estima que hasta un 80% de las mujeres que han tenido una cesárea pueden tener luego un parto vaginal. En Estados Unidos incluso hay mujeres que han parido después de dos o más cesáreas.

Los estudios demuestran que los centros donde más se respeta el parto natural tienen tasas más bajas de cesáreas sin que ello incremente los riesgos para la madre o el niño. Una buena información y preparación al parto son la mejor manera de evitar una cesárea innecesaria.

Si hay que volver a pasar por una cesárea se pueden pedir algunos cuidados que facilitan la recuperación física y psicológica. Solicitar que el padre esté en la intervención y pueda coger al bebé nada más nacer, que la madre esté informada en todo momento, o que se mantenga un clima de silencio durante la cesárea permite recuperar la sensación de respeto y cariño que debería rodear todo nacimiento.
Dra. Ibone Olza
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Ibone Olza

Psiquiatra y co–autora de ‘¿Nacer por cesárea?’
Co-fundadora del foro Apoyocesáreas
ibone-olzaIbone Olza (Lovaina, 1970) es madre de tres preciosos hijos nacidos por cesárea. Desde 1996 es socia del grupo de apoyo a la lactancia Vía Láctea de Zaragoza. En el año 2001 fundó el foro virtual Apoyo cesáreas junto con Meritxell Vila para el apoyo psicológico de madres que habían tenido cesáreas o partos traumáticos. Es además licenciada en Medicina y Cirugía en la Universidad de Navarra y doctora en Medicina por la Universidad de Zaragoza. Realizó la especialidad de psiquiatría en el Hospital Clínico Universitario de Zaragoza y toda su actividad profesional se ha desarrollado en el campo de la psiquiatría infanto-juvenil y perinatal. En la actualidad trabaja como psiquiatra infantil en un Centro de Salud Mental de la Comunidad de Madrid y pertenece a la asociación El Parto es Nuestro.

sábado, 4 de junio de 2011

Parto natural


Michel Odent: obstreta y especialista en parto natural.

“Una mujer dando a luz rodeada de gente no es un parto natural”

MARÍA EUGENIA CARREY
El doctor Michel Odent, uno de los principales científicos internacionales en la atención al parto natural, impartió  en la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza la conferencia Investigación en parto y salud primal. La cita estuvo organizada por Asociación científica de matronas de Aragón, el Máster de Ciencias de la Enfermería Ciencias de la Salud y la asociación Vía Láctea.
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–Mientras todo el mundo usa la palabra humanizar usted habla demamificar el parto. ¿A qué se refiere?
–Necesitamos presentar al ser humano como homo sapiens, recordar que es un mamífero. El ser humano es un tipo de chimpancé con un cerebro más desarrollado que otros chimpancés u otros mamíferos. En concreto, tenemos desarrollado en grado extremo una parte del neocórtex (la capa más modernadel cerebro, evolutivamente hablando). Y ésta es la razón por la cual el parto es más difícil en los seres humanos. Durante el proceso del nacimiento, que es una etapa más de la vida sexual, hay inhibiciones, interferencias que son provocadas por el neocórtex.
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–¿Y cómo se pueden superar estas interferencias?
–Sí, es muy importante entender cómo superar esta dificultad y la solución es simple. Cuando la mujer está dando a luz el neocórtex debe dejar de funcionar, debemos dejarlo descansar. Cuando el intelecto no está bloqueando el proceso éste es similar al del resto de los mamíferos.
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–No parece sencillo conseguir que el intelecto se dé un descanso.
Cuando una mujer está de parto debe estar protegida de cualquier estimulación del neocórtex. Y es particularmente importante evitar el uso del lenguaje, hay que evitar que la parturienta hable, ya que el habla es la característica más importante del ser humano. Cuando descansa podemos eliminar cualquier tipo de condicionamiento cultural, sobre todo el miedo a dar a luz, que es fuerte y ha sido creado con la palabra.
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–Pero este modo de dar a luz está lejos del que se está practicando en los hospitales.
–Lo que está lejos de verdad es la forma de dar a luz actualmente respecto de lo que se ha hecho durante cientos de años. Los patrones culturales han enfatizado las dificultades del nacimiento humano y las han amplificado a través de las creencias rituales.
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–¿Y qué puntos recomendaría usted para mejorar el momento del parto?
Una mujer de parto necesita no ser observada ya que cuando se siente observada el neocórtex se estimula. Muchas sociedades han socializado el nacimiento y la mujer no puede dar a luz por sí misma. Tenemos medios muy importantes de interferencia porque no nos damos cuenta de la importancia que rodea al parto. Los actuales servicios de Obstetricia interfieren en el proceso y cada vez tenemos más mensajeros visuales: cámaras de fotos, de vídeo, registrando el parto. Es una epidemia. Una mujer dando a luz rodeada de gente no es lo más natural, aunque dé a luz en el agua o de rodillas.
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–¿Qué recomendaciones daría a una mujer que vaya a dar a luz próximamente?
–Es difícil dar recomendaciones, pero sí unas líneas básicas que deben adaptarse al lugar donde está la futura madre. La mujer necesita sentirse segura, no sentirse observada. Hay que buscar un buen entorno. Lo que he aprendido de mi experiencia de medio siglo en nacimientos es que el mejor ambiente para un parto fácil y rápido es que la mujer sólo esté acompañada por una matrona con experiencia y silenciosa. Nadie más. Si la mujer se siente observada hay que buscar a alguien que sea como su madre, que le haga sentir cómoda. Lo que pasa es que encontrarla puede no ser fácil.