lunes, 20 de mayo de 2013

Semana Mundial del Parto respetado 20/27 de mayo de 2013




La Semana Mundial del Parto Respetado, una es una oportunidad para conocer las opiniones internacionales sobre un asunto específico relacionado con la promoción de un parto respetado. La SMAR tiene lugar cada año durante el mes de mayo. Se proponen objetivos e ideas para realizar según un lema común. Luego individuos o grupos pueden debatir los pasos específicos para aprovecharse del material que se haya preparado en conjunto y que está disponible en la página web: pósters, carpetas, folletos, etc. Pueden organizarse muchos eventos a más o menos gran escala, según el tiempo y grado de implicación de la gente o de los grupos: exposiciones, reuniones, conferencias...

La SMAR es una iniciativa de AFAR (Alliance Francophone pour l'Accouchement Respecté), una organización francesa no lucrativa fundada en 2004. Siendo un órgano autónomo de ciudadanos, no defiende ningún dogma o teoría ni tampoco muestra inclinación filosófica, médica, religiosa o política. Desde 2011 su coordinación ha sido entregado a la European Network of Childbirth Associations (ENCA).http://www.smar.info/


domingo, 19 de mayo de 2013

Semana Mundial del Parto Respetado 2013 | El Parto es Nuestro

Semana Mundial del Parto Respetado 2013 | El Parto es Nuestro






En el marco de la Semana Mundial del Parto Respetado que se celebrará del 20 al 26 de mayo de 2013, con el lema: ¡Por favor, no molesten!... Estamos de parto, El Parto es Nuestro presentará en diferentes puntos de España y en colaboración con diferentes asociaciones e instituciones, la proyección y posterior debate del documental "La voz de las mujeres".

Se trata de un documental realizado con la participación de nuestra  asociación, filmado en el verano de 2011. Un vídeo hecho por mujeres, con la historia de parto de otras mujeres que decidieron “desnudar sus historias para ser grabadas”.



jueves, 16 de mayo de 2013

Por la Costa Brava: reconexión y reencuentro





Sometida a la vorágine de lo cotidiano, me doy cuenta de que apenas sé, puedo o quiero parar… y a pesar de que una vocecita interior, de manera queda me repite incesantemente que baje el ritmo, en algunas ocasiones no lo consigo por aquello de que lo urgente no permite hacer lo necesario. O es lo que quiero creer yo.

Así, poco a poco me voy cargando. Y mi voz interna habla más fuerte (empiezan las taquicardias, me duele la espalda, comienzan los dolores de cabeza…) y entro de nuevo en esa espiral que tan bien conozco…

Menos mal que mi proveedora habitual de soluciones, la Vida misma, llega oportuna y me concede la clave, aquella que viene de forma externa y además,  no tengo valor para rechazar.

Esta ha sido mi semana de desconexión, de reencuentros. Con la Naturaleza, conmigo… con mi marido.  He pasado una semana en la Costa Brava y aunque a priori no era un destino del que esperaba demasiado (si, lo reconozco, todavía me creo expectativas…) han sido unos días realmente gratificantes.

Aprovechando la oportunidad que los Servicios Sociales nos brinda a los jubilados (marido ya lo está) en sus actividades para mayores (IMSERSO) tomamos como punto de partida para nuestras excursiones un hotel en Lloret de Mar, pueblo turístico en la costa de Girona (para extranjeros de medio mundo) y sin otros atractivos aparentes más que sus playas. Pero como nuestro fin era utilizarlo como base, aceptamos la semana a pensión completa.


Tras la primera visita a la población, nos dimos cuenta de que aquello era tal y como nos habían dicho: “Guirilandia”, y aunque sea una expresión poco acertada, lo cierto es que por un momento en medio de aquel paseo marítimo tuve que pararme para pensar dónde me encontraba pues mi sentimiento era estar como en una torre de Babel por tantos idiomas desconocidos que llegaban a mis oídos. Excepto el francés y el inglés claramente reconocibles, el resto fueron imposibles de identificar. De castellano y catalán… apenas escuchamos palabras. 


Marido y yo tenemos la costumbre de ir siempre a nuestro ritmo, sin depender de excursiones organizadas y huyendo de las llamadas “rutas turísticas”, seguros de que nuestros intereses no son los mismos que los de la mayoría y por tanto acudimos a la Oficina de Información para hacer acopio de todos los datos posibles respecto a los lugares para visitar por la zona.


LLoret de Mar me pareció un pueblo poco atractivo urbanísticamente hablando, pero para sorpresa mía –y muy agradable por cierto- encontramos una preciosa iglesia, una joya de la arquitectura catalana modernista de principios del siglo XX con claros tintes gaudinianos. La Capilla del Santísimo de 1916 cuyo exterior visitamos cada vez que dábamos nuestro paseo vespertino tras la cena. 
También el Cementerio con hipogeos modernistas es algo para visitar. Realmente interesantes en un ambiente rodeado de tiendas de recuerdos, de bares, cafeterías y discotecas.
En la información de las zonas cercanas mencionaban algo así como la ruta de los jardines y obviamente, es algo que no me podía perder.

El primero que visitamos fue el Jardín Botánico “Marimurtra” en la lindante población de Blanes. Una auténtica preciosidad. Bien estructurado, bien conservado, bien señalizado en todas sus especies, con grandes ejemplares de suculentas, de cactáceas, con un colorido exuberante debido a la inmensa variedad de plantas en plena floración.  Este Jardín Botánico pertenece a una fundación privada y es muy visitado, por lo que se nota el interés en mantenerlo vivo y cuidado.
Su entorno privilegiado, cara a un acantilado en el Mar Meditérraneo le confiere unas vistas que relajan al espíritu más alterado.


Fue una auténtica delicia pasear por allí. De vez en cuando paraba mi marcha simplemente para sentir, para apreciar la belleza y escuchar el silencio ocasionalmente interrumpido por el chocar de las olas contra los farallones.
Marido disfrutó haciendo cientos de fotografías, algunas de ellas realmente preciosas y que consiguió gracias a su especial gusto y estilo fotográfico, y a la variedad infinita de formas, de colores, de tamaños… Tantas son las imágenes que  necesitaría un álbum para poder mostrarlas y compartir, si cabe, alguna de las sensaciones que las palabras no alcanzan a describir.


Parece que el tiempo no avanza cuando se rompen las rutinas, cuando se utilizan las horas… simplemente para estar.  Parece mentira cómo se pueden dilatar los momentos cuando no hay prisas, cuando no hay apenas objetivos, cuando eliges no hacer, sino SER.

Paseando por los alrededores de Lloret de Mar, alcanzamos el Castillo de San Juan, de principios del siglo XI. Está situado en la cima de una colina y, cómo no, siendo senderistas, accedimos a él caminando.  Lo bien cierto es que apenas utilizábamos el coche más que para los desplazamientos de varios kilómetros a otras poblaciones. El camino transcurre entre el acantilado y está señalizado como el GR-92, que parte desde Portbou y pasando por Blanes sigue por el litoral hasta Gibraltar.

Con marido 
 

Volvimos a visitar Girona, es la tercera vez que paseamos por esta población y cada vez me gusta más. En esta ocasión la estaban engalanando pues a pocos días de nuestra partida se celebraría la 58 semana de Exposición de flores en monumentos, patios y jardines.  Lástima que ya no estaríamos allí para poder disfrutarlo.

Descansando 
No voy a mencionar nada en concreto porque esta capital es, toda ella,  digna de ser visitada especialmente para los amantes de la tranquilidad. Cada vez que allí acudo, descubro algo nuevo a pesar de ser una población relativamente pequeña.
En memoria a unos amigos, fuimos a comer al mismo restaurante en el que estuvimos hace unos años disfrutando de unas excelentes viandas en su compañía. Difícil será que estas palabras lleguen hasta vosotros, pero a pesar de la distancia,  permanecéis en nuestro corazón, queridos Alfons e Inma.


Muchas parejas, especialmente las mujeres, estando en la crianza de sus hijos pequeños se crean un mundo aparte, cerrado a cualquier otra actividad que no sea compartida con sus niños. Está bien, cada cual ha de ser fiel a su instinto, pero creo que es importante tener algún momento para conectar con una misma y para reencontrarse con su pareja. En mi caso concreto esta necesidad se manifiesta todavía hoy, a pesar de 40 años de feliz convivencia.
Porque estar solos a nivel pareja, el uno por y para el otro, sintiendo cada minuto, hablando si es preciso, compartiendo silencios, dejando pasar el tiempo sin nada ni nadie que interrumpa esos instantes de reencuentro, conduce a una situación de re-enamoramiento que afianzan esos lazos de unión que están más allá de cualquier contrato. Así lo siento yo y así lo siente él. Y por eso nos “escapamos”.

Siguiendo con la ruta de los jardines, accedimos caminando de nuevo por el GR-98,  al “Jardín de Santa Clotilde” en el extremo sur de Lloret de Mar.  Se trata de una extensión de 26.830 m2 situada de cara al Mediterráneo, donde volvimos a disfrutar de las maravillosas vistas de sus calas y playas y de las rocas que emergen del mar donde se forman unos remolinos de blanca espuma al romper las olas.

Está organizado en varias terrazas, con escaleras cubiertas por hiedras, con parterres de preciosas flores de brillantes colores, árboles majestuosos, pasadizos tapizados de verde y algunas fuentes y estatuas que confieren el aire señorial del renacentismo italiano, quizás el que otorgaron los propietarios originales allá por 1918.
Perfectamente cuidado, con un impecable mantenimiento, pasear por allí al atardecer fue un momento de paz y de armonía de esos que enaltecen la existencia.
Volvimos al hotel continuando por el GR, con el tiempo justo para la cena (que en estos lugares suele ser a hora “europea”, o sea desde las 18:45 hasta las 20:45 horas).


Durante estos viajes, puedo darme cuenta de que hay otras realidades, darme cuenta de las diferencias culturales y de lo variopinta que es la raza humana. Y curiosamente, en esta ocasión he observado gran cantidad de personas obesas. No es un juicio, pues como seres humanos tienen todo mi respeto, pero hay que reconocer que en algunos países –y tristemente ya en el nuestro- hay una mala cultura de la alimentación que, unida a las prisas y el “fast food”, están dando situaciones alarmantes de obesidad, con el consiguiente deterioro para la salud integral. Pero bueno, allá cada cual con su vida.


No todos los pueblos costeros son iguales ni están enfocados de la misma forma, por suerte. Tossa de Mar está al norte de Lloret y también fuimos allí para hacer nuestra visita sacando el máximo partido a estos días de asueto. Y nos sorprendió porque, a pesar de ser un pueblo turístico se percibe un ambiente más… sereno, más selecto,  por decirlo de algún modo. Sus calles que están muy limpias, invitan a pasear y disfrutar observando las plantas bien cuidadas que engalanan portales y balcones.
Tossa cuenta con un recinto amurallado, el de la Vila Vella, y su torre del Homenaje. Su orientación norte-sur le concede una situación privilegiada y sus vistas, desde lo más alto, vuelven a manifestar la belleza de mi amado Mar Mediterráneo.


No voy a relatar todo lo que hemos hecho durante la semana, no quiero aburrirte con historias demasiado personales, pero antes de terminar sí quiero contar la visita al último de los jardines que visitamos, el Botánico de Pinya de Rosa, entre Lloret de Mar y Blanes.
Tenía conocimiento de él a través de mis compañeros de afición,  los cactófilos con los que tantos años he compartido chácharas espinosas. Y tenía especial interés en ver los colosales ejemplares que muestran en las fotografías publicitarias.
Pero he de decir que vine decepcionada por la falta de un buen mantenimiento y de un criterio coherente en cuanto a la conservación de las especies.

El recinto cuenta con 500.000 m2 que llegan hasta el mar con unas recónditas calas que antaño eran de acceso casi imposible.
Allí se combinan las plantas suculentas especialmente opuntias, aloes y agaves (no hay mucha variedad pero sí son muy grandes) con plantas y árboles de tipo mediterráneo, y otras especies de todo el mundo.
En origen, en 1945, fue un lugar para la conservación de especies originales evitando la hibridación. Cuenta con unos invernaderos que harían la delicia de cualquier coleccionista y amante de las plantas, pero que ahora están abandonados y con un aspecto deprimente.

Recargándome...
Hay cantidad de plantas rastreras invadiendo otras especies y aunque son bonitas en sí, son consideradas invasivas al propagarse con mucha facilidad, tapizando y ocultando todo lo que pillan a su paso. También herbáceas invasoras consideradas “malas plantas” entre los aficionados a la jardinería se están apoderando de algunas de las suculentas pequeñas. Y las nomenclaturas de las cactáceas son antiguas, ya que cada cierto tiempo se hace una revisión, se van actualizando y aquí no lo han hecho. Sin entrar en más detalles, se nota la ausencia de una buena limpieza del jardín y falla el criterio de mantener a cada especie en un entorno lo más similar posible a su hábitat.   Y así se lo hice saber a la persona encargada de la venta de entradas en información.


Y como todo tiene un origen, luego me he enterado que la propiedad ha sido adquirida recientemente por personas del este de Europa, bastante al este, vaya,  y que para semejante superficie solamente hay DOS jardineros que además están en paros parciales por problemas laborales…
Lástima, pues aunque el paraje es privilegiado, para mí no reúne ahora los requisitos para considerarse un Jardín Botánico

Como anécdota curiosa, señalaré que en sus acantilados se rodó en 2006 la película “El perfume”.

La semana ha transcurrido sin darme cuenta apenas pero siendo consciente de que tomar las riendas de mi tiempo sin prisas y sin agobios, me aporta esa necesaria reconexión y reencuentro conmigo para poder conectarme  y reencontrarme con mi pareja y compañero de vida, de camino.
Volvemos a casa felices tras haber recorrido más de mil kilómetros y dando gracias por los momentos vividos.

Mi especial recuerdo y cariño para unos amigos con los que me hubiera gustado realizar este viaje, Amparo/Ricardo, y Chelo/Pepe.

Las fotografías están hechas por Marido con una sencilla máquina digital.

sábado, 4 de mayo de 2013

Día de la MADRE





El artículo completo es super interesante, no tiene desperdicio y estoy totalmente de acuerdo con lo que dice. Para celebrar que una mujer es madre todos los días de su vida  a partir del momento en que se queda embarazada, quisiera resaltar estos párrafos:


Los descubrimientos sobre el vínculo madre-hijo son diversos. “Hay células del feto que se instalan en el cerebro de la madre durante el embarazo. Todavía no sabemos por qué”, comenta Ibone Olza. Los científicos continúan rastreando las claves neurocientíficas de la relación entre las madres y sus hijos.

Mientras, ellas hacen mil y un malabarismos para combinar la maternidad con los demás aspectos de su vida. Los padres cada día intervienen más en la responsabilidad de criar a los hijos, pero todos los expertos consultados para este reportaje reclaman que la sociedad debería ayudar más a las madres. Por mucho que avance la ciencia, “todavía ser madre es difícil”, indica Olza. “Pero el vínculo –añade– entre una madre y su hijo es vital para la especie.

La madre tiene que estar rodeada de personas que la cuiden. Como dice un proverbio africano, “a un niño lo cría toda una tribu”. Muchas madres se sienten culpables por no llegar a todo, por creer que, tal vez, no están dando a sus hijos el tiempo y el amor que estos necesitan. “Aunque es importante que estén tiempo con sus hijos –considera Enrique García Bernardo–, lo fundamental para un buen apego es la calidad del tiempo. Que, cuando una madre esté con su hijo, esté tranquila, disponible afectivamente y disfrute con él. Estoy seguro de que si las madres pudieran dedicar a sus hijos más cantidad y calidad de tiempo, la sociedad sería un lugar mejor”.

Imagen: "Maternidad" Stanislaw Wyspianski (1869-1907)

martes, 30 de abril de 2013

Ancianidad




Autoras como Jean Shinoda Bolen, Maureen Mudrock, Vicky Noble, Christiane Northrup,  Elsa Punset y otras más, han contribuido, de alguna forma, en reafirmar mi situación de mujer madura y también, por qué no, a ser consciente de esa sabiduría que aporta la edad desde la consciencia.

Sé que estoy en un buen momento y que tengo mucho que aprender todavía de la misma forma que tengo mucho para dar y compartir. Todo ello me empodera.  Pero no dejo de tener momentos en que otra realidad más oscura me asalta y, entonces, algún nubarrón se asienta en mi alma.

Porque ahora mi tiempo transcurre ya de forma física, ya con la mente, entre las ancianas que me rodean, entre mis mayores: mi madre (86) y mi suegra (90). Ambas en procesos de involución física y mental.

Y no es fácil, de verdad.  Hay momentos en los que he de hacer esfuerzos para poder compaginar mi presencia y atención hacia ellas y otras cosas que también quiero hacer, otras situaciones y personas a dónde acudir. Porque quiero, porque me apetece, porque lo necesito… y es que mis tardes, mayormente transcurren de casa de una a casa de la otra. Y apenas veo a mis hijos, apenas veo a mis nietos.

Ayer, concretamente, estaba en casa de mi madre y vino a verla una prima mía que con cierta frecuencia la visita. Como era de esperar, el principal tema de conversación fueron las madres, la mía, estando ella presente, y la suya -hermana mayor de mi padre ya fallecido- quien con 94 años está en una residencia de ancianos.

En ocasiones se juzga a las personas que por cualquier imperativo decide llevar a sus mayores a residencias para que finalicen allí sus días. Y no es fácil tomar esa decisión porque supone una dura elección.

Comentaba mi prima cómo su madre pasa las horas diciendo que se quiere morir, que su vida ya no tiene sentido… y quien no vive esta situación, no sabe hasta qué punto es lacerante. En estos días, yo estoy escuchando las mismas palabras en boca de mi suegra quien está agotada, cansada de vivir. Ella que ha sido una mujer alegre, fuerte, luchadora… apenas tiene fuerzas para mantenerse. Sus horas transcurren somnolientas entre la cama y el sofá del salón cara a una pantalla de televisor que le hace compañía a pesar de que nunca está sola.

Algo similar pasa con mi madre aunque ella todavía no quiere irse, aunque a pesar de los continuos ingresos hospitalarios y de que cada vez se queda más mermada, una fuerza interna logra mantenerla en pie.  Pero no por ello el deterioro que produce el paso del tiempo detiene su avance.

La sociedad ha cambiado mucho y lejos de hacer un juicio, la realidad es que  las mujeres de mi generación todavía estamos “mentalizadas” para cuidar de nuestros mayores, quizás porque lo hemos visto… quizás porque así nos lo han inculcado.

¿Pero qué pasará con las generaciones venideras? ¿Qué sucederá a mi generación cuando alcancemos esas edades?  La esperanza de vida en nuestro país a día de hoy se sitúa en 84,2 años para las mujeres y 78,9 años para los hombres y es algo que va en progresión debido a la calidad de vida y a la medicalización que están sometidas la mayoría de personas mayores. Si las cosas siguen así, en 20 años estas cifras serán más altas.

Pero el pensamiento es cambiante y las nuevas generaciones, sometidas a unas presiones sociales que les llevan a un cambio constante de situación económico-laboral no están preparadas para asumir el cuidado de personas mayores, aunque sean sus padres.

Las personas que hoy viven una crianza respetuosa, no consideran el hecho de llevar a los niños en edades tempranas a guarderías produciendo una separación en la díada madre-hijo,  pues se sabe de los beneficios de permanecer el mayor tiempo junto a los padres hasta que llega la madurez apropiada para la socialización.
Pero llegará el día que esa persona que ha dedicado su tiempo y vida al cuidado de sus hijos (porque los niños de ahora son los adultos de mañana…) sea una persona anciana. Y se encontrará sola porque sus hijos no viven cerca, porque “andan liados” con sus cosas, porque simplemente no están preparados y dispuestos para cuidar de nadie… porque como solemos decir “es ley de vida”...

Desde luego estos pensamientos no moraban mi mente cuando era más joven, ni mucho menos, porque cuando todavía no se alcanzan los 40, tan siquiera los 50… esto no se ve o se mira desde lejos pensando que no va con nosotras. Pero las manillas del reloj no se detienen y el tiempo avanza inexorablmente.

¡¡Uff!! Reconozco que este tema me está afectando y aunque vivo el momento presente sin querer saber qué pasará a largo plazo, no puedo evitar el pensar, por un momento, lo fácil que sería tener un interruptor y llegada la circunstancia en que una se encuentra cansada, decrépita, triste y sola, le pueda dar al OFF. Tenga la edad que tenga.


lunes, 29 de abril de 2013

Agudiza tu ingenio: ahorra.





Se dice que la necesidad agudiza el ingenio. En tiempos de “crisis” además de administrar bien la economía familiar es importante el no malgastar o derrochar nuestros recursos, pues a la hora de hacer frente a los recibos, la posibilidad de reducir los importes de los pagos es algo a tener en cuenta.

En mi ciudad, aunque estamos en primavera, llevamos toda la semana con bajas temperaturas y lloviendo. Con el día que hace hoy no apetece salir, así, sigo con la "limpieza". Ahora estoy con el ordenador y tirando documentos he encontrado éste que comparto aquí.. Lo escribí hace tiempo y se lo pasé a una amiga... Seguro que much@s de vosotr@s, inteligentemente, ya hacéis algunas de estas cosas pero siempre está bien conocer algo más…

  • Centrifugar en la lavadora a bajas revoluciones.  Se consume menos electricidad, la ropa se arruga menos y se necesita menos plancha (para quien planche).

  • Apagar el fuego unos minutos antes de terminar la cocción. Ésta finalizará con el calor residual.

  • Hacer lo mismo con la plancha (si todavía planchas…). Seleccionar la ropa y comenzar por la de algodón más gruesa, e ir finalizando con la más fina que se puede planchar con el calor residual de la plancha apagada.

  • En invierno, el agua caliente suele tardar mucho en llegar a la ducha y se desperdicia mucha agua. Tener un cubo a mano y recogerla hasta que salga a la temperatura deseada. Luego, esa agua se puede utilizar para tirar al WC luego de usarlo, para regar las plantas, para fregar el suelo…

  • Guisar para dos veces.  Hay comidas que se pueden hacer y luego congelar. Si hacemos el doble, ahorramos tiempo y energía calórica (gas, electricidad). No es lo mismo congelar comida casera recién hecha que comprar comida industrial congelada…

  • No hace falta comprar cajitas de plástico para la nevera ni para conservar alimentos secos en los armarios. Los tarros de conservas, de cristal y de varios tamaños se pueden reutilizar. Además la comida se conserva mejor en cristal que en cualquier tipo de plástico.

  • Mantener el programador de la calefacción (quien tenga, claro) un punto por debajo de la temperatura deseada pues a lo largo del día ésta se sobrepasa. Apagarlo una hora aproximadamente antes de acostarse. El calor residual es suficiente para mantener la vivienda en situación agradable.

  • En verano, el aire acondicionado debería de estar  unos grados -solamente- por debajo de la temperatura de la calle. Y por supuesto con todas las ventanas cerradas.

  • Las camisetas exteriores sencillas y de algodón que han perdido color y no nos gusta llevar por la calle,  van genial para dormir

  • Y aunque parezca una “cochinada”  no tirar el agua de la cisterna del wáter cada vez que se orina. Se puede hacer una vez si… y otra no, y especialmente si son los pipis de los niños que son pocos y claros.