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Este no es un blog de partos, de maternidad o de crianza solamente, sino que parte de mi experiencia de mujer, de lo vivido, de lo sentido, de lo que me llega... para seguir hacia lo que queda por hacer, hacia lo que puedo y quiero realizar.

Mi evolución como mujer que acompaña a otras mujeres, me muestra un camino del que cada día aprendo y gracias al cual mi sentido de la Vida se amplía y evoluciona en una dirección sin retorno.

Por y para las mujeres. Por y para todos los seres. Porque confío y doy Gracias.

viernes, 28 de octubre de 2016

Más cuidado con lo que decimos


Comentaba el otro día con una sobrina mía que, cuando una está en su mundo cree que todo fuera de él sucede de la misma forma. Y nada más alejado de la realidad.

De nuevo me centro y me baso en lo que conozco un poco y ocupa parte de mi tiempo. La maternidad.

Es verdad que para algunas mujeres es la mejor etapa de su vida, que la viven intensa y gratificantemente, que se sienten diosas, que están empoderadas y son poderosas, que abogan hasta el infinito por defender aquello que tan intensamente las hace felices… y me parece a mi que, desde esta postura privilegiada creen que el resto de mujeres sienten y viven la maternidad y crianza de la misma manera.

Lamentablemente he de decir que esto no es para nada cierto.  Porque las circunstancias en que una mujer llega a ser madre son distintas, muy diversas… y no siempre felices.

Cuando una chica queda embarazada y pasa la mitad del tiempo de gestación ingresada en un hospital por una hiperemeses gravídica, sin ganas de nada, sin fuerzas para apenas respirar… no vayas a decirle que es una diosa y que su cuerpo sabe qué tiene que hacer, porque ella se siente realmente enferma, porque siente que su cuerpo le está fallando, porque vive el embarazo desde el malestar. Seguramente estás pensando que hay algo que le produce esas continuas ganas de vomitar, y tal vez lo haya, sin embargo no nos corresponde a nosotras averiguar qué hay tras esos constantes vómitos. Tal solo aceptar que para ella no existe la felicidad en ese estado.

Cuando una mujer es abandonada por el padre de su bebé al poco de quedar embarazada y vive con amargura, miedo y soledad el paso de los meses, de poco va a servirle que vaya alguien a decirle que es una diosa y que su cuerpo es sabio. Porque el dolor, la tristeza e incluso la rabia son las emociones que la acompañan y flaco favor se le hace si le hablamos de algo que le suena a cuento de hadas.

Y es que, en cierto ambiente de maternidad respetuosa parece que no tiene cabida algo distinto a lo maravillosamente que una está viviendo.

"Conocí a una mujer X, en apariencia muy inteligente, profesora universitaria, con varias carreras a sus espaldas, con muy buena posición económica, muy “exitosa” socialmente. Conforme más la conocía,  me daba cuenta de que evitaba hablar de situaciones que le generaban malestar. Siempre llevaba los temas a su terreno y eludía conversar sobre cualquier problema que la sacara de su zona de confort. Pero las casualidades de la vida me llevaron a conocer a una compañera suya de trabajo con la que establecí una breve pero sincera relación. En un momento dado me dijo que X no era capaz de comprender que el resto del mundo no funcionaba como ella, que no todas las familias vivían en la situación privilegiada de ella, que la dicha no entraba en todas las casas. Me comentó esta mujer que, su compañera X jamás le preguntaba cómo estaba… porque su situación familiar era “problématica” y la otra no estaba dispuesta a escuchar problemas de nadie.  Lo triste es que con el paso del tiempo pude comprobar que era cierto y ante una situación complicada que yo misma pasé, la supuesta amiga X mostró un total desinterés… lo que me llevó a tomar una determinación: una relación menos".

Y es que en ocasiones cuesta empatizar cuando la zona de confort es tal que no se ve más allá de ella…

Creo que sería inteligente salir un poco de la zona cómoda y ver qué hay en el mundo de afuera, qué hay en las calles… qué tipos de maternidades hay o mejor dicho, que circunstancias llevan a las mujeres a no ser dichosas en sus embarazos, a estar totalmente desconectadas de sus cuerpos y de los bebés que albergan cuando están embarazadas… incluso a no gestionar la crianza y la educación de su prole de la misma manera que nosotras la entendemos.

Parece que, en ocasiones, una está en absoluta posesión de la verdad y se ignora -o se elude - el hecho de que haya mujeres que hagan las cosas de distinta forma.

¿A santo de qué digo esto? Pues posiblemente porque yo sí he visto y he acompañado otras maternidades y cuando escucho, veo, leo ciertas cosas, siento que con esas palabras se borra de un plumazo la existencia de tantas y tantas mujeres que quedan fuera del tiesto. Tal vez porque nadie les ha enseñado cómo entrar. Tal vez porque sus circunstancias personales no se lo ha permitido. Tal vez porque ellas mismas han tomado la determinación de que así es cómo quieren hacer las cosas…

En cualquier caso, son mujeres y maternidades que también tienen su derecho a ser visibles. Que estén equivocadas o no, no seré yo quien las juzgue.

Escuché decir a una persona muy querida que “se ha magnificado la maternidad y se ha institucionalizado la soledad “(de las madres). Yo añado que no permitamos que esto suceda, que en nosotras está dejar de magnificar la maternidad en grado superlativo y evitar que otras mujeres la vivan desde la soledad, ya de cuerpo, ya de espíritu. Porque la maternidad es un estado más en el tránsito de vida de algunas mujeres y porque, en ocasiones, son las circunstancias las que mandan.


sábado, 15 de octubre de 2016

Patriarcado e igualdad



Me siento un poco confusa, algo indignada, la verdad, y es desde ahí desde donde quiero escribir estos sentimientos que ahora andan desbordados porque, a veces, tengo la sensación de no explicarme bien aunque sé que no es lo que yo diga, sino lo que la otra persona, según su experiencia y necesidad, entienda.

Estos días se han suscitado unos hilos interesantes en mi perfil de Facebook sobre un tema que me mueve a reflexión. 
Hay hombres que hablan (y viven) de temas correspondientes a hembras mamíferas en época de crianza, que no sólo creen estar en posesión de la verdad sino que además, ridiculizan e invitan con su actitud a que las mujeres se sientan en cierto modo, dependientes de sus palabras. 
Hombres gurús en lactancia materna y en crianza. Y no por el hecho de ser hombres dejan de tener derecho de expresión, sino porque lo hacen desde una postura de supremacía lo cual infantiliza todavía más a las mujeres que les siguen incondicionales.

Me molesta sobremanera cuando se habla de la continuidad del patriarcado y no se es consciente de que lo están manteniendo las mismas mujeres con sus actitudes.

Quien no me conozca, pueda creer que estoy en contra de los varones y nada más lejos de la realidad. Lo he dicho varias veces y no me importa repetirlo. Amaba a mi padre, soy muy feliz junto al hombre que comparto mi vida durante 44 años, tengo dos hijos varones a los que amo con locura y dos nietos, dos chiquillos que me tienen enamorada. Considero al hombre parte complementaria para aquella mujer que así lo desee. Pero de eso a hacerlo el rey de la creación, hay un abismo.

Creo en el feminismo de la diferencia, o en el feminismo de la igualdad considerando las diferencias de sexo.
Creo en la igualdad de derechos y de obligaciones entre mujer y hombre. Pero creo que fisiológica y emocionalmente hay unas diferencias que deben de tenerse en cuenta. Evidentemente nada es blanco o negro y en ambos sexos hay excepciones, pero la regla general marca unas líneas arreglo a la fisiología con que se nace.

Y me voy a lo que me ha llevado a escribir estas palabras.

Hoy por hoy -aunque tal y como están las cosas puede que en un futuro deje de ser así- quien se queda preñada, quien pare y amamanta a las crías mamíferas son las hembras. En la especie humana, también.

La experiencia personal que aporta el hecho de parir y de amamantar no es transferible. La mujer que lo hace, lo siente, lo vive, y lo integra,  de modo que contarle a otra que no lo ha experimentado, es complicado, porque esta experiencia narrada no transmite todo el bagaje emocional que supone.

Que se puede estudiar sobre lactancia materna, que se puede estudiar sobre comportamiento de los bebés y de los niños, que se puede estudiar sobre alimentación infantil… es cierto. Pero que alguien pretenda estar en posesión de la verdad, despreciando la vivencia de las madres y sobre todo, no contemplando lo que esa experiencia personal supone a nivel emocional, me parece un peligro.

Y no deja de ser llamativo que sean hombres los que van dando conferencias en asociaciones de lactancia y de crianza para hablar sobre temas en los que quienes los viven de primera mano… son mujeres.

Y no deja de ser llamativo que sean las mismas mujeres quienes llenen estos espacios y rían las gracias de algunas personas que utilizan bromas desagradables y lenguajes poco correctos para “congraciarse” con alguna incauta que ha acudido al evento.

Y no deja de ser llamativo que, con la cantidad de MUJERES formadas en lactancia materna, en crianza, el alimentación infantil… (IBCLC, médicas, enfermeras, matronas, doulas…) que hay en el panorama de la maternidad respetuosa, sean habitualmente hombres los que acuden a dar conferencias y charlas.

Y posiblemente haya más de una respuesta. Tal vez sea porque algunas mujeres todavía necesitan que sean hombres quienes les digan cuándo y cómo hacer las cosas. O tal vez porque las mujeres están más pendientes de sus crías y no están disponibles para desplazamientos… aunque sería una manera perfecta de evitar esa gran mentira que nos han querido vender: la de la conciliación familiar. Tal vez porque, aunque hay autoras y autores que lo niegan, hay cierta competencia entre mujeres, una lucha de poder que se da entre hembras mamíferas…
O tal vez porque ante esta circunstancia de buscar quien dé una conferencia, nadie se ha planteado que ya está bien, que las mujeres debemos de apoyarnos, auparnos, potenciarnos, empoderarnos… entre nosotras.

Comentando este tema y siguiendo el hilo en mi muro de Facebook,  ha salido a relucir el que Michel Odent es hombre y no ha parido ni ha amamantado…También que los cirujanos no se operan a sí mismos, ni los terapeutas se hacen autoterapia…  cosa que es bien cierta. Sin embargo, creo que toda materia que se puede estudiar en una Universidad, con el tiempo queda coja si a la hora de la práctica no va acompañada de experiencia personal, de empatía  y humildad.

Y me temo que hemos llegado al quid de la cuestión.

He visto hombres dando conferencias de temas relacionados con mujeres, con crianza… y reconozco que me han entusiasmado. Hombres sencillos y humildes que para nada pretenden con sus palabras quitar el protagonismo a las mujeres o madres, que para nada ridiculizan sus actitudes y decisiones. Hombres con una personalidad luminosa que comparten conocimientos y experiencias desde la misma altura que aquellas personas que han ido a escucharles…

Y me quito el sombrero ante estas personas porque su actitud ya me hace creíbles sus palabras y me apetece verlos porque esa condición de igualdad y de humildad, me emociona.

Hace tiempo que no me apetece escribir en mi blog porque siento que ya está todo dicho en el tema que me ocupa. Siento estar en un bucle, en una espiral donde periódicamente se repite todo, donde ya no tiene sentido gastar palabras y energías. Sin embargo ésta es una causa que no deja de ocasionarme un efecto rebote y vuelvo a sentir que he de decir algo, aunque mis palabras no lleguen lejos.

No sé si es fruto del momento social en el que estamos viviendo donde todo se da por bueno,  pero siento que sigue habiendo un sector grande de población que se deja llevar por la corriente, siento la apatía, la desinformación, el interés por causas banales, las pocas ganas de implicación y de toma de decisiones...

Me considero activista en aquello que conozco y en lo que creo. Y estoy convencida de que si las mujeres no ocupan el espacio que les pertenece, la sociedad se va a pique. Porque se ha hablado del complejo de castración o de envidia de pene, sin embargo nadie habla del complejo de falta de útero y de tetas, y sinceramente, hay que tenerlo muy en cuenta visto lo que se está viendo en los últimos tiempos...